miércoles, 4 de noviembre de 2009

Rimas y Leyendas - Gustavo Adolfo Becker



Asomaba a sus ojos una lágrima,
y a mi labio una frase de perdón;

habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: ¿por qué callé aquél día?
Y ella dirá: ¿por qué no lloré yo?

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